18 nov 2010

EDUCACIÓN EN VALORES.

Todos los valores contribuyen positivamente al enriquecimiento personal, por ello es necesario que los padres se conciencien de la importancia de una educación en valores para sus hijos, y que conozcan como transmitirlos, procurando que no existan contradicciones entre lo transmitido y lo vivido.

¿Qué son los valores?

- Llamamos valores a todo aquello que enriquece a la persona y contribuye a su perfeccionamiento.

- Los valores son modelos de realización personal que orientan nuestras decisiones y comportamientos.

- Los valores son guías de conducta, nos ayudan a encontrar sentido a lo que hacemos, a tomar decisiones y a resolver problemas.

- El valor es la convicción que tiene cada ser humano de que algo es bueno o malo, de que algo conviene o no.

- Muchas de las decisiones inmediatas o planes a largo plazo, están influidos por el sistema de valores que cada uno tiene, ya que sirven de referencia y punto de partida. Todo lo que una persona considera importante está relacionado con sus valores individuales, y en la medida en que uno respete y realice los valores en los que cree, mejorará la satisfacción personal.

Educar en valores a los hijos es una de las tareas más importante que deben llevar a cabo los padres y educadores. Los padres deben transmitir a sus hijos los valores necesarios para su formación. Son ellos los que deben de propiciar el descubrimiento de valores importantes y contribuir a que poco a poco sus hijos vayan creando una escala de valores que oriente sus conductas de forma coherente; ya que estos van a tener mucha importancia en el ajuste personal, social, familiar y profesional de la persona. Los padres deben enseñar a sus hijos a tener criterios con los que vivir, enseñarles a razonar, a tener juicio crítico, a discernir lo que les conviene o no.

Sus características son:

Durabilidad: unos son más permanentes que otros.

Integralidad: son abstractos.

Flexibilidad: cambian con las necesidades y experiencias personales.

Satisfacción: en las personas que lo practican.

Trascendencia: dan sentido y significado a la vida humana.

Dinámicos: se transforman con el paso del tiempo.

Aplicabilidad: se práctica con las acciones y reflejan los principios de las personas.

Complejidad: obedecen a causas diversas y requieren juicios y decisiones.

Polaridad: la práctica de valor desarrolla la humanidad de la persona, mientras que el contravalor la despoja de ella.

Jerarquía: hay valores considerados superiores (dignidad, libertad, realización personal) y otros inferiores (relacionados con las necesidades básicas), pero no son rígidos ni predeterminados.

¿Cuáles son estos valores?

- La tolerancia es un valor universal, fundamento de toda educación y pieza clave para educar en la pluralidad. Es una forma de enseñar a los hijos a ser solidario con la realidad propia de los demás.

- Otros valores como la sinceridad, la lealtad, la bondad, la generosidad, el respeto, el optimismo, etc. que también son importantes, se deben transmitir a los hijos desde pequeños.

- La responsabilidad, es otro valor muy importante, para que los hijos aprendan a prever las consecuencias de tomar una determinada decisión, y a ser responsables con las decisiones tomadas.

- Enseñarles a saber renunciar a lo que no les conviene, aunque aparentemente sea algo muy apetecible e interesante para ellos.

- Fomentar en los hijos el autocontrol y desarrollar la capacidad de autodominio. Esto les va a ayudar a controlar un impulso, resistir el dolor, terminar las tareas empezadas, aceptar alguna contrariedad, etc.

- Enseñarles a poner en práctica proyectos personales y educar en el esfuerzo. De esta forma irán adquiriendo el entrenamiento que van a necesitar para conseguir las metas que se propongan, aprenderán que esforzarse es lo más natural, y que gran parte de las cosas valiosas de la vida requieren esfuerzo y responsabilidad.

Cómo transmitir los valores a los hijos.

- Es muy importante que los padres se esfuercen en valores para poder educar a sus hijos en esos objetivos y que transmitan aquello que ellos intentan vivir, ya que no se puede trasmitir algo que no se tiene. Sabemos que una forma de aprender es por imitación de modelos, por ello es muy importante que los padres sean los modelos principales para los niños.

- No imponer los valores a la fuerza. Los padres pueden orientar o sugerir, pero no obligar a adoptar los valores que ellos no quieren.

- Utilizar los cuentos y cuantos medios estén a nuestro alcance para poder trasmitir valores como: la alegría, amistad, amor, autodominio, bondad, compasión, comprensión, crítica constructiva, decencia, desprendimiento, empatía, esfuerzo, generosidad, gratitud, honestidad, lealtad, optimismo, paciencia, perdón, prudencia, puntualidad, respeto, responsabilidad, responsabilidad, sacrificio, sencillez, sensibilidad, servicio, sinceridad, solidaridad, superación, tolerancia y voluntad.

Este modo de proceder requiere mucha paciencia y constancia. Por ello es aconsejable que los padres empiecen a darles responsabilidades a los hijos desde que estos son muy pequeños. Aunque en un principio estas responsabilidades sean insignificantes. De esta forma, los niños se van dando cuenta de sus pequeños progresos, y van aprendiendo que con esfuerzo se pueden obtener muchos avances.

5 nov 2010

EL CUENTO DE CORVIT.

Era una hermosa mañana del mes de octubre, cuando Corvit se levanta y como de costumbre, abre la ventana de su cuarto y empieza a notar ese olor característico de las tierras castellanas, tan repletas de tierra y paja.
A lo lejos divisa un tractor, que posiblemente esté sembrando cebada, ya que es el cereal que más se cultiva por esas tierras de España.
Apoya sus brazos sobre el alfeizar de la ventana y se pone a contemplar el plano del horizonte, roto por el perfil del silo (edificio diseñado para almacenar grano) de un pueblo cercano, la silueta de una montaña, conocida como el teso de Almenara, el contorno de la casa del tío Maragato, y una mezcla de colores, amarillos y naranjas que desvelan que a las hojas les va faltando la clorofila, los rojos y lilas que protegen las hojas del frio y los marrones cálidos, que hacen que a ciertas horas del día, nos parezca que nos ilumine una luz roja, todos ellos formando una hilera que puebla la ribera del Valderaduey, afluente del Duero en su margen derecha, y aún mucho más alejados, se divisa, una riada de infernales aerogeneradores (los famosos molinos de viento) que encumbran y ensombrecen el paisaje de día y que por la noche sus luces chispeantes estropean la observación del cielo, otrora limpio y natural.
Cuando pensaba en la caminata cotidiana que se iba a dar, oyó cantar a un pájaro y pensó que era una curruca capirotada, sí, una curruca capirotada (Sylvia atricapilla). Corvit conocía muchas aves y plantas pues como vivía en plena naturaleza, estaba muy familiarizado con ellas. De repente, la ve saltando de rama en rama picoteando, y es cuando confirma que es una curruca capirotada macho, porque tiene negra la cabeza por encima de los ojos (la hembra lo tiene pardo), su plumaje gris, alas pardas y patas oscuras.
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Es entonces cuando su madre, que se había enterado que ya se había levantado, por el ruido que la ventana hace al abrirla, ya que siempre había que darle un golpecillo a la hoja, pues las maderas se agarraban un poco en el marco y con ese golpecillo de gracia, los batientes de la ventana se soltaban del marco sin ningún problema, le llama para que baje a desayunar.
No es que tuviera prisa para ir al colegio, ya que Corvit no iba, a pesar de estar en edad escolar, simplemente era porque tenía que empezar bien el día y lo primero que había que hacer después de lavarse y vestirse, era desayunar.
Como todos los días fue escueto en el desayuno, pues aun estaba algo dormido, y no solía comer mucho, pues muchos días se acostaba tarde, pues se entretenía con algún juego en el PC, su ventana a la socialización.
Después de desayunar, salió de casa, cogió una varita y se fue de paseo, para ver lo que le había parecido un tractor sembrando, para poder observar, como las palomas estaban pendientes, para ver si algún grano quedaba sin cubrir de tierra y entraría a formar parte de un buen desayuno de cereales, de una de las muchas palomas que revoloteaban alrededor del sembrador y su máquina. Además de camino iba a observar la comida que el día anterior había puesto en un lugar estratégico, pues es ahora en el otoño, cuando la naturaleza brinda cantidad de bayas a las aves, ya que estas necesitan un mayor aporte de comida para hacer frente al invierno que se avecina.
De pronto le llama la atención algo que no conocía… toma la senda hacia la casa del tío Maragato, un camino del que ya se habían borrado para siempre las huellas de los carros tirados por fuertes mulas, pues sobre él habían crecido las malas hierbas, algún que otro diente de león (Taraxacum officinale) y muchas zarzas, que poblaban las tapias de uno y otro lado del camino.
…bueno, y ya por la tarde cuando el sol se había recogido y se acababa el disfrute de la naturaleza viva, empezaba la parte del día que más le gustaba, y que consistía en modificar condiciones y propiedades de los juegos que a veces le absorbían.
…y como esto empezó siendo un cuento y no quiero que acabe en una historieta, colorín colorado el cuento de Corvit ha terminado.